SEMANA CULTURAL POR LA MEMORIA Y CONTRA EL OLVIDO
HECTOR DANIEL USECHE BERÓN
25 ANIVERSARIO
JULIO 19 - 24 DE 2011
P R O G R A M A C I Ó N
SEMANA CULTURAL POR LA MEMORIA Y CONTRA EL OLVIDO
HECTOR DANIEL USECHE BERÓN
25 ANIVERSARIO
JULIO 19 (MARTES):
FUNCIÓN DE TITERES, OBRA "EL GUERRERO TERRIBLE",
GRUPO "TITIRINDEBA" (BELLAS ARTES, CALI),
HORA: 4PM, SEDE F.L.O.E.
JULIO 20 (MIERCOLES):
CONCIERTO INDEPENDENCIA ROCK
CON LAS 4 AGRUPACIONES DE MÚSICA ROCK LOCALES:
KAIROS, ROCK N´LIFE, EGOS, AZKABAN,
HORA: 4PM, SEDE F.L.O.E.
JULIO 21 (JUEVES):
CINE FORO: DOCUMENTAL
"THE COCA-COLA CASE" (EL CASO COCA-COLA)
HORA: 7PM, SEDE F.L.O.E.
JULIO 22 (VIERNES):
APERTURA DE LA EXPOSICIÓN DE PINTURA:
"ODISEA DE LA MUERTE, EPISODIOS CROMATICOS"
(MAESTRO ADOLFO ALBÁN ACHINTE).
PRESENTACIÓN MÚSICAL.
HORA: 7PM, SEDE F.L.O.E.
JULIO 23 (SÁBADO):
NOCHE DE TEATRO,
OBRA: "AMERICA LLAMA"
GRUPO: "COLECTIVO TELÓN AZUCARERO (ZARZAL)".
HORA: 7PM, SEDE F.L.O.E.
JULIO 24 (DOMINGO):
SEGUNDO MERCADO DE LAS PULGAS BUGALAGRANDEÑO,
HORA: 9AM, CALLE 2A (ENTRE CARRERAS 4A Y 5A.)
TODAS LAS ACTIVIDADES SON GRATUITAS
INVITA:
COLECTIVO POR LA MEMORIA Y CONTRA EL OLVIDO H.D.U.B.
FUNDACIÓN LA OTRA ESQUINA
SINALTRAINAL, SECCIONAL BUGALAGRANDE
P A R O D I A Y A B S T R A C C I Ó N
Por, Walter Mondragón
Tuluá tiene en las figuras de Alfonso Ospina y James Moncada dos pintores de talla universal, cuya vocación temprana por ese arte de reinventar la realidad que es la pintura les ha llevado desde niños hasta hoy a hacer el camino de los artistas colombianos que va desde el absoluto anonimato, pasando por el desconocimiento, la exclusión, la incomprensión, el ninguneo, la nivelación por lo bajo, la falta de apoyo, la aceptación a regañadientes de los propios, el reconocimiento de los otros, el guiño de algún crítico y finalmente, la notoriedad. Ambos pasan de los cincuenta años, ambos son maestros en su arte, ambos viven esa edad en la que se está más allá del bien y del mal; le han dedicado sus vidas al Arte y contra todo pronóstico, luchando contra viento y marea, permanecen haciendo obras de arte para la humanidad tercos en su razón de ser y de sentir, ellos siguen tan jóvenes como cuando empezaron y tan creativos como su talento se los permite, ahora con renovados ímpetus y con la capacidad que dan el ensayo constante, las destrezas técnicas, el conocimiento cierto de la pintura y la conquista de un lenguaje y de un estilo: eso que solo los artistas verdaderos son capaces de alcanzar pues es el fruto de la virtud en el hacer, la independencia en el pensar, y la libertad para crear: no en vano se es por fuera de las roscas y las academias, ellos se han erigido como artistas por encima de las barreras que se les han interpuesto en un país que no sabe reconocer la vocación genuina ni el talento artístico acaso por la incapacidad para ver lo bello en medio de tantas sombras o bien porque el Arte, en sí mismo, supone una crítica demoledora del artificio y la mediocridad, del estado de cosas y de cascos. De hecho, acercarse a mirar la exposición actual de James Moncada y Alfonso Ospina resulta una experiencia sensible que nos transforma y nos trasciende: la serie de violencias representadas por Ospina, en esta muestra titulada DESPLAZAMIENTOS, viene a ser correlato de lo que dijimos ahora. Del mismo modo, la obra de Moncada, titulada RETORNO Y TRANSICIONES, de exquisita elaboración formal y temática resulta una expresión profunda de nuestro ser latinoamericano.
Alfonso Ospina Blanco viene de un período pictórico en el que el predominio de la abstracción geométrica marca una etapa de su pintura al óleo en la que están presentes las tensiones de una sociedad urbana que no ha dejado de ser campesina, de manera que en su representación vemos el choque de culturas, el abigarramiento de los seres y las cosas, el universo caótico de la pesadilla, el mapa citadino de la crisis sobre un espacio cósmico que lo eterniza. Antes de ello lo vimos florecer con los árboles, recrear los mitos fundantes de nuestro ser provinciano, erotizar la naturaleza, habitar de lirismo sus cuadros con sus modelos de tanagra y de ébano, era ese pintor rizomático que revela sus raíces pero cubre con el velo sutil dela poesía sus trazos, construyendo un lenguaje de luz y sombras mientras juega a metamorfosear la realidad al trasluz del esbozo de su imaginario, usando desde entonces distintos materiales: desde el modesto lapicero hasta la plumilla, desde las tierras hasta el silex y el carboncillo, tomando el pincel para las aguadas y las acuarelas, los colores y las tizas, las siluetas, los papeles variados y las telas, los recursos múltiples que concurren en la técnica mixta. Ospina es un pintor cuyo asunto es expresar, de modo que en su afán de expresión indaga en técnicas y materiales diversos, en opciones pictóricas distintas e incluso en el grabado y la talla, en síntesis, su camino artístico ha sido un diálogo constante con los materiales, los soportes, las técnicas, las influencias y las formas, por lo que no nos sorprende ahora su estilo decantado y seguro manifiesto en la serie “Desplazamientos”. Aquí nos reencontramos con el pintor dueño de su arte, capaz de conjugar en sus cuadros las técnicas que precisen sus imágenes para expresar sus sentires y visiones; aquí están los juegos de sus comienzos, el toque mágico del erotismo, las tensiones políticas, las leyendas urbanas, vistas a través del remedo y la caricatura, de la mascarada alegre y los recursos de la opera bufa que parece un símil de nuestra absurda realidad. Es contundente como una pedrea estudiantil, esta serie de sus cuadros; son el desfile de los íconos de un país en el que coexisten la política y la corrupción, la anarquía y la burocracia, la prostitución y el hambre, el crimen y la ley, la desesperanza y el miedo, el cinismo, la indolencia y la ineptitud, por lo que todo parece reír amargamente mientras se secularizan la injusticia y la violencia, y se concentran el poder y la riqueza, de manera que qué mejor manera de mostrar el retrato de lo que somos ¿si no esta, del artista capaz de ironizar a través de la deformación figurada y la mofa carnavalesca?, ¿si no esta, del arte moderno y la parodia?.
James Moncada Esquivel viene del dibujo artístico y la ilustración gráfica, la figuración hiperrealista y el esbozo semi-abstracto. En su largo recorrido pictórico Moncada ha buscado primero representar algo bellamente, luego, insinuar algo estéticamente, para dar el salto, más tarde, a la abstracción geométrica y al simbolismo estético; su obra, en conjunto, tiene, sin embargo, una cosa en común: su belleza formal, lo cual constituye un valor per se. Se formó en Bellas Artes, (Cali 1976-81) donde pulió su vocación nata de dibujante y pintor; es una de esas pocas personas en el mundo que supo desde niño, lo que iba a ser en la vida, de manera que antes de que alguien hubiera podido elegir por él se hizo a investigar y conocer las artes a la par que fue desarrollando su talento artístico dibujando rostros y cuerpos humanos, aunque también escribiendo canciones para alimentar su otra pasión: la música, cultivada en su casa desde antes, y después por sus hermanos. Pero si alguna vez la música se le ofreció como una alternativa, en el límite de sus sueños de artista, se impuso lo que le venía bajo la piel: la pintura. En su lugar, con el tiempo, cuando dominó el hiperrealismo representó los más sugestivos instrumentos jamás pintados e incluso ahora, cuando se ha hecho simbolista abstracto encontramos en sus tonalidades y recurrencias un lenguaje pictórico que remite a la música: “Interrelación” es un cuadro que parece sonar. Desde luego, ello no lo agota, esta obra comparte con las demás de esta exposición el dinamismo que Moncada sabe imprimir a sus obras mediante el uso de su variopinta paleta en la que destacan los tonos cálidos, en contraste con sus geometrías que hablan de cuadrados y espirales, erguidos muros de metal, rombos y círculos, perdidos mundos ancestrales, íconos de piedra, vestigios en ruinas y ventanas al vacío, que estarían reflejando desde su abstracción geométrica la nostalgia de nuestro ser mestizo, de la América nativa, de nuestra identidad secreta, lo que es al mismo tiempo una forma de ir al rescate de la antigua grandeza indígena y la sacralización de nuestro pasado autóctono libre como el vuelo del cóndor que igual aparece insinuado en sus óleos sobre lienzo. James Moncada al llegar a la abstracción renuncia a lo expresivo para instalarse en lo simbólico. No obstante, en su apuesta por la luz y las figuras pregnantes (círculos, meandros, cuadrados, etc) no olvida el gesto ni la figuración cuando es necesario, como lo constatamos en el cuadro de: “la bailarina”, en el que exhibe sus recursos de pintor esencialista moderno creando un gesto el que curiosamente, procede a la manera del neoclasicismo parodiando “la creación” de Miguel Angel: la punta de la zapatilla, casi, toca el suelo y este se hace escenario, entonces surge la danza.